De la mano de Chimo | Música inesperada

En estos días donde la ausencia de Chimo García Cruz llena cada minuto de las personas que lo conocimos, es reconfortante sentir las palabras enunciadas sobre su personalidad, humanidad y profesionalidad. A los compañeros del diario La Verdad que aprendieron de él en los días en los que los secretos del periodismo se transmitían sobre una misma mesa, silla con silla, codo con codo, me gustaría, desde estas páginas, felicitarles por sus acertados y sinceros artículos y sumarme al recuerdo de este gran hombre para reconfortar a sus seres queridos con un mensaje de esperanza.

Vivimos momentos en los que el dolor todavía no puede compensar las cosas buenas que nos aportó Chimo, pero la música puede penetrar mucho más allá de las palabras, incluso si éstas provienen de los versos más bellos de los poetas románticos.

Cuando se marcha un ser querido, puede que sean las melodías de Franz Schubert y los versos que inspiraron sus célebres Lieder, las que mejor dotan de sentido a las emociones. El don que tenía el compositor austríaco para escribir tan cerca de Dios, como decía Eugene Trías, era consecuencia de su forma de conjugar la verdad y la belleza.

La idea de que en alemán la palabra Tod sea masculina, permite asociar la muerte con un apuesto caballero que viene a seducirnos y tranquilizarnos: “¡Dame tu mano, bella y delicada criatura! soy tu amigo y no vengo a castigarte. ¡Alégrate! No soy cruel, vas a dormir dulcemente en mis brazos! (versos de La Muerte y la doncella. Lied D.531 de Schubert con texto de Matthias Claudius).

Me gustaría honrar la memoria de Joaquín García Cruz con el Lied Nach und Träume (Noche y sueño, D.857), que acompaño con textos que inspiraron a otras partituras del compositor. Escuchando esta música me siento muy afortunado de haber disfrutado a Chimo, al que siempre estaré agradecido. Descanse en paz.

 

 

“Mi paz ya no existe, mi alegría ha huido en el susurro de la brisa, en el murmullo del arroyo yo sólo escucho un trémulo lamento” (Texto de Rochlitz para Lamento D.23).

“Cuando alrededor de una vida desierta, la noche del destino quiere tejerse, entonces suena y despierta el deseo ardiente por la inmortalidad” (Texto de Salis para Adiós al arpa D.406).

“El cielo, infinitamente extenso, es tu amada patria. ¡Feliz quien vaya a donde vaya pisa siempre el suelo de la patria” (Texto de Seidl para El caminante a la luna D.870).

“¿Cómo es que estás tan triste, cuando todo se muestra contento?. Se puede ver en tus ojos que con seguridad has llorado. […] Sí, en mi soledad he llorado, es mi propio dolor y las lágrimas fluían muy dulcemente confortando mi corazón. […] Nadie debe pedir las estrellas, sino regocijarse en su esplendor, y extasiarse en cómo brillan allí arriba en la clara noche” (Texto de Goethe de Consuelo en las lágrimas D.120).

(Textos traducidos al alemán por Fernando Pérez Cárceles. Los Lieder de Schubert. Poesía Hiperión, 2005.)

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